lunes, 21 de enero de 2013

LA SOLEDAD DEL INVIERNO


Esta mañana, al salir de mi casa me he sentido muy sola.

Seguía siendo invierno ahí fuera, con ese frió que se te mete en los huesos y no sale nunca, esas calles solitarias donde muy rara vez se ve a alguien andando, y si lo hace va rápido y con la cabeza cabizbaja.


Donde han quedado entonces todas esas risas en las calles? Esa alegría, que se respira en cada niño pequeño que ves corriendo por la acera de tu calle con su cubo y su pala para ir al parque a jugar?. 


Ese ambiente solo se respira cuando hace el suficiente buen tiempo como para salir con una buena camiseta de manga corta, unos pantalones rotos, para lucir pierna, y esas converse que adoras y que, por desgracia, se tiran todo el invierno en el armario porque hace frió para ponértelas.


Pero sin embargo, porque nos alegramos tanto el día que nieva? Si es uno de los días que mas frió hace de todo el invierno.
 


Salimos todos juntos a tirarnos bolas de nieve, a restregarnos por el suelo cual niño bebe gateando y a hacer muñecos que sabremos que al día siguiente ya no estarán, pues se habrán derretido. Nos liamos a hacer fotos de nuestros tejados, nuestros patios, nuestros coches.. y ni si quiera caemos en la cuenta de que estamos a temperaturas inhumanas.


Son cosas inexplicables que hacemos los humanos, y que nadie, por mucho empeño que le ponga, podrá averiguar jamas.


Pero, ahí va mi idea. 


"Yo propongo ser felices, todos los días del año, aunque haga un frió horrible, un calor sofocante o este diluviando. Saltemos, corramos, cantemos, riamos, porque a lo mejor, cuando alguien nos vea, ya no se sentirá tan solo en una mañana de invierno, y nosotros, soltaremos tal carcajada al aire, que haremos que ese copo de nieve que esta escondido en aquella nube gris, caiga sobre nuestra sonrojada nariz."








No hay comentarios:

Publicar un comentario